Ponteareas

 

TRANSFORMANDO LA VILLA CON LA PARTICIPACIÓN PROTAGÓNICA

 

 

LA  VILLA COMO TABLERO DE JUEGO

En A Vila do Mañá, cada villa o ciudad puede convertirse en un TABLERO DE JUEGO, pero el tablero no aparece al inicio del proceso: se construye poco a poco a partir de la manera en que niñas, niños y adolescentes van descubriendo y reinterpretando el lugar que habitan.

En las primeras aproximaciones, su visión de la villa o ciudad suele estar muy vinculada a los espacios de la vida cotidiana y del consumo: la casa, el coche, el centro educativo, el centro comercial, el polideportivo o el parque infantil. Un recorrido de caja en caja en el que calles, plazas, edificios, paisajes y otros elementos del entorno pueden pasar desapercibidos.

A través del juego, de los recorridos, de la observación y de la experimentación, buscamos ampliar esa mirada. El grupo participante comienza a descubrir otros lugares, detalles, arquitecturas, historias, paisajes y espacios cotidianos; elementos que observa de nuevo, interpreta y acaba reconociendo como parte de la identidad de su villa o ciudad.

Son esas elecciones las que finalmente construyen el TABLERO DE JUEGO: una representación colectiva que no parte de una cartografía oficial, sino de la transformación de la mirada de quienes participan y de los nuevos vínculos que van estableciendo con el lugar.

Cada tablero cuenta así no solo cómo es una villa o ciudad, sino cómo niñas, niños y adolescentes han aprendido a mirarla de otra manera.

 

 

«Cada ciudad tiene su historia, sus puntos de referencia. No me refiero solo a aquellas construcciones que se clasifican como hitos importantes del patrimonio histórico de la nación. Me refiero, principalmente, a los lugares que pertenecen a la memoria de la ciudad y que son puntos fundamentales de su identidad, del sentimiento de pertenencia a una ciudad. Ya sea una fábrica, una parada del antiguo tranvía o una de aquellas tiendas de comestibles que lo tenían todo ingenuamente expuesto.»

Jaime Lerner

 

El TABLERO DE JUEGO se construye a partir de todo este proceso de descubrimiento. Los dibujos, recorridos, conversaciones, experiencias y registros realizados durante las distintas acciones permiten identificar aquellos elementos que han ido adquiriendo presencia y significado a lo largo del trabajo con la villa o ciudad.

A partir de este material se configura una representación en la que conviven arquitectura, patrimonio, paisaje, memoria y vida cotidiana: elementos reconocidos del lugar junto con otros más ordinarios que forman parte de la experiencia diaria de quienes lo habitan.

Pero el tablero no se queda en una representación gráfica. Niñas, niños y adolescentes lo llevan al espacio público y participan directamente en su ejecución, pintando, construyendo y transformando colectivamente el lugar en el que se instala.

El proceso pasa así de la percepción a la acción: aquello que ha sido observado, descubierto y reinterpretado durante el proyecto se materializa en la propia villa o ciudad y deja una huella visible de la participación de la infancia y la adolescencia en el espacio común.

El TABLERO DE JUEGO se convierte así en una nueva cartografía del lugar, pero también en un espacio para jugar, encontrarse y seguir descubriendo la villa desde otra mirada.

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